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Batido #4. “Mezclado, no agitado”, que diría James Bond.

02 Ago 06 | Por: s3r raRØ

Agitado quedé yo.
Algo tan sencillo como moler café se convirtió en una de las situaciones más caóticas que he tenido que pasar en esta vida (digo “en esta” porque seguro que estoy viviendo en alguna otra dimensión paralela en la que soy un electrón hiperactivo o algo mucho peor…).

A lo que vamos. El Molinillo “Moulinex”…,
… mecagüen su… madre…
¡La que me lió, el muy cabrón! 

Por un simple dedo mal colocado, perdí toda una mañana en limpiar la cocina.
Pasaba con los electrodomésticos antiguos, de esos de cuando los “masters” y los “postgrados” eran simplemente “cursillos”, de cuando uno podía estudiar filosofía sin sentirse un inadaptado, de cuando se podía ir a la playa a tomar el sol en bañador de piscina sin sentirte un “freak”. Este país aún no había sufrido el “boom” del diseño, ni de la ergonomía, ni de los controles de calidad, lo que hacía de esos electrodomésticos unos trastos indescifrables, en el mejor de los casos; insufribles en el peor. Los había peligrosamente mortales y todo.

Un simple dedo era la diferencia entre moler café y enviarlo por toda la cocina y parte del pasillo en pequeñas partículas.
Ponías el café entero, cerrabas la tapa, enchufabas el aparato, lo agarrabas con una mano y le dabas al botón. ¡Alehop! Café molido.
Rectifico.
Ponías el café entero, cerrabas la tapa, enchufabas el aparato, lo agarrabas con una mano, ASEGURABAS LA TAPA CON EL DEDO DE UNA MANO y le dabas al botón con cualquiera que te quedase libre en la otra mano. ¡Alehop! Café molido. 

Pero ese día olvidé poner el dedito de marras. 

Pulsé el botón.
Esnifé café inmediatamente. 

Había polvo de café en mi ropa, en mi pelo, en mis sobacos, entre los dedos de mis pies, en los armarios, en la nevera, en el horno, en el graben de la ventana, en el guante de cocina, en el estropajo, en el frutero, en el pasillo, en el gato (perdón, Cleo, “gata”) que, en su infinita curiosidad, no paró de pasear arriba y abajo, sacudiendo las patitas a cada paso. Café por todas partes, menos en el molinillo.
Inconsciente y lentamente, mi dedo buscó colocarse en la posición que debería haber tenido y, al no encontrar la tapa –que descubrí un buen rato después, encima de un armario–, continuo su camino hasta tocar el fondo del receptáculo, donde apenas quedaban un par de  decepcionantes y decepcionadas partículas marrones.

Ese día no pretendía batir, si no moler, pero seguramente acabé batiendo algún record.
Quizás el de lanzamiento de partícula de café*.
Seguramente el de sentirme imbécil. 

(*) Podría ser el récord de distancia, de cantidad, de incrustación en techo y paredes…

Con estos es más seguro.

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COMENTARIOS
02 Ago 06 / por: MasterLu
Por eso siempre tomas cerveza....claaaaarooooo!!!!!
04 Ago 06 / por: s3r rarø
jeje... mejor si me la tiro por la cabeza, a los ojos...
05 Ago 06 / por: Frank25
Podiamos tal vez instaurar un nuevo tipo de prueba olímpica , el lanzamiento de cds o tal vez el lanzamiento de miembros de la SGAE con catapulta , creo que sería algo muy gratificante , lo malo que llenaría todo de mierda
05 Ago 06 / por: Mr.Afro
A ver cuando me invitas a un café

 

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