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Lo primero es lo primero, y es entonar el mea culpa. Si no estuviese tan obstinado en defender que lo que hace una panda de yayos de Primera División de Geriatría es roncanrol, me hubiese ido mejor. Prometo no ir a conciertos de gente cuya edad supere lo que la ley estipula en otros ramos como edad de jubilación (claro que la música y sus excesos desgasta, así que igual rebajo en diez lo que marca la ley).
Pero a lo hecho pecho. Compré la entrada. El Pirata del Caribe padre se subió a un cocotero (sí claro, y yo soy monja de clausura), se metió el porrazo padre. Se suspendió el concierto. Y comenzó la gran aventura: intentar recuperar el dinero que me costaron las entradas.
Por partes. Involucrados en el tema: Halcón Viajes, laCaixa , Servicaixa, la productora del concierto, y yo.
Capítulo Viajes Halcón
El primer intento fue con Halcón Viajes, que es donde compré las entradas.
- Uy, nosotros no tenemos nada que ver señor.
- A ver señorita. Usted me atendió a mí personalmente, así que algo que ver va a ser que sí tienen…Otra cosa sería que yo le hubiese metido un pollazo y le hubiera hecho un bombo, y entonces sí podríamos intentar tirar balones fuera, pero en temas de dinero no me quiera joder. Usted tiene que ver con esto. ¡Y tanto que tiene!
Pero la amable señorita se seguía zafando.
- No, no…Yo sólo hice de mero eslabón…Con su tarjeta entré en Servicaixa y compré los tickets, cosa que podía haber hecho usted en cualquier Servicaixa…
- Ah…perdóneme por haber contestado a sus servicios, yo no quería darle trabajo y causar un uso de sus horas laborables por las que usted cobra…Dios me libre…Por mí podía usted haber seguido jugando al puto solitario en su PC…Yo vi que ustedes vendían entradas para el concierto, llamé y usted misma me dijo que sí…
- Lo que tiene que hacer usted es ponerse en contacto con Servicaixa y pedirles la devolución del dinero. Ellos son quienes técnicamente han realizado la venta, no nosotros.
Como era inicio del litigio, yo aún no tenía los cojones como dos higos (moraos por fuera y rojos por dentro). Así que le agradecí su des-interés y me fui con el rabo entre las piernas (¿hay otro modo siendo tío?...Nunca he entendido bien este dicho…).
Capítulo laCaixa
Yo pensé que Servicaixa era, en honor a ese nombre, un "servicio" de "laCaixa". Al menos su nombre genera esa sensación…Capullo que es uno. Sencillamente espectacular.
- ¿esta laCaixa? ¡Que se ponga! (rollo Gila)
- ¿En qué puedo ayudarle? (Hay que decir que esta entidad tiene su propio código de comunicación. A saber, la pregunta puede ser la que sea, pero la respuesta es indefectiblemente la misma: Ese tema no es competencia nuestra, siento no poder ayudarle. Está de más decir que, sea o no competencia suya, lo de que sienten no poder ayudarle es la concatenación de palabras más falsa que hay en la historia de la comunicación, por delante incluso del "¿Quieres probarlo?" cuando te has comprado un helado en compañía de alguien)
- Verá, quería que me informaran de qué he de hacer para que me devuelvan el dinero de las entradas de los Stones…
- ¿Perdón? (como si les hubiese preguntado a cómo va el kilo de lechuga iceberg…)
- Bueno, me han dicho que tal y tal y que Servicaixa era con quien debía hablar.
- Pues sepa que esto no es Servicaixa, que esto es laCaixa. ¡Es como si tuviese que arreglar su coche y llamase a una panadería!
- ¡Virgen Santa! ¡Arreglar mi coche en la panadería! ¿No tienen nada que ver las dos entidades? Porque el logito, el nombre, los cajeros dentro de las sucursales…no sé, que todo parece indicar que sí…
- Pues es que no, señor, es que no…
- ¡Bueno, pues ni se me ocurrirá pedirle el teléfono de Servicaixa, que no quiero llamar a una panadería!
- Ah, pues sí lo tengo…Si toma nota por favor…
- Hay que joderse...diga, diga…
Capítulo Servicaixa
Bajo la conmoción de la llamada anterior, marqué.
-
Hola, llamaba para saber qué he de hacer para que me reintegren el dinero de las entradas bla, bla, bla…
-
Claro señor…
-
"¡Cojonudo!" Se me escapa en mi pequeño cerebro.
-
debe usted contactar con la gente que se lo vendió.
-
No, no, no, no, no. Eso ya lo he hecho y me han reenviado a ustedes. Yo las compré en Viajes Halcón, pero como la compra la realizaron por Servicaixa, ténicamente con ustedes quienes me han vendido las entradas, así que son ustedes quienes deben devolverme el dinero.
-
Pues eso es un error…
-
Mire, un error será si le intento pegar un tiro y le doy a la pared. Empiezo a tener sensación de pelota de tenis y pocas cosas hay que me hinchen más los huevos, caballero.
-
Debería usted acudir a la productora del evento. Son los responsables finales del tema. Nosotros nos limitamos a la venta de las entradas.
-
Joder, pues si ustedes venden ustedes reintegran ¿no?
-
No señor, eso no es así…
-
Mecagoenlaputísimamadredetodosustedes. Yo me he gastado 25 mil pelas (cuando estoy de mala leche no paso a euros) que usteden cobran a la velocidad de la luz. ¡Alguien me debe 25 mil pelas y la cosa ya me está poniendo más que nervioso!
-
Llame a la Productora señor, es la solución.
Capítulo Gamerco
Este fue rápido, limpio y a su favor. Voluntariamente no cargué tintas y dejé que todas las partes me toreasen. Me hubiese gustado resolver el tema a la primera, pero puestos a tener que tener bronca, mejor contra todos, que acentuaría la lucha consumidor-sistema.
- Hola, llamaba para informarme de bla, bla, bla…
- ¿Las entradas de Barcelona? Uf ¡! Eso está devuelto hace ya tiempo…Nosotros dimos la orden de reintegro al punto de saber que el concierto se cancelaba.
- De acuerdo señorita. Y esa orden se la dieron ¿a?
- Todos los vendedores. Ellos pusieron las entradas a la venta, así que ellos deben responsabilizarse.
- Fueron Viajes Halcón..
- Pues ellos han de devolverle el dinero.
- Pues muy amable. Hasta pronto, que fijo que volvemos a charlar.
En este punto ya me habían tocado los huevos todas las partes involucradas (yo incluido a mí mismo, porque esta gesión la debería haber hecho antes, pero tranquilo que es uno…)
Hasta aquí, sigo sin recuperar mi pasta. He de ir a hablar con laCaixa, ya que de entrada arguyen que el dinero se me devolvió "el mismo día que efectué la compra", es decir, un lejano 16 de diciembre del año pasado, y que ya no me deben nada. Yo insisto en que no lo comprendo, que cómo puede ser que me reintegren el dinero el mismo día de la compra, aproximadamente 5 meses antes de que el yayete de Richards se subiese a un cocotero y se estampara de bruces contra el suelo…
Está visto que mejor ir en persona. Eso sí, esta pérdida de tiempo traerá sus consecuencias. Pronto me reuniré con el Hampa (ustedes le llamarán laCaixa, yo ya no), a ver qué me explican. A ver si en verdad soy yo el corto o ellos los chorizos. Ya expondré los resultados, pero a día de hoy, van media docena de llamadas y sigo sin haber visto la pasta, aunque ellos dicen que ya la han devuelto. |