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-viernes, 11 agosto 2006-
Entre los libros que me he llevado estas vacaciones se ha producido una curiosa coincidencia de titulares. Sin darme cuenta he metido en mi maleta "La velocidad de la oscuridad", de Elizabeth Moon, y "La velocidad de la luz", de Javier Cercas. Si será por velocidades... Estaba terminando el primero. Me lo regalaron unos buenos amigos, sabedores de mi gusto por la ciencia ficción, aunque no estoy seguro de que sea una obra que se pueda enmarcar dentro de este género. Se sitúa en un no muy lejano futuro y describe un momento crucial en la vida de un autista, desde su propio punto de vista. Buena novela pero de decepcionante final, como me está ocurriendo en casi todas las películas y libros americanos últimamente. No sé explicar por qué. Igual es que no existen demasiados finales. Debe costar encontrar uno bueno. Yo tengo la teoría de que al provocar tanto interés en el nudo de la novela, se crea tanta expectativa, se pone tan alto el listón que resulta insuperable. Las universidades americanas, tan especializadas ellas, deberían crear una carrera de "finalismo", a ver si lo arreglaban.
Voy a leer el de Cercas, a ver qué tal. Luego os digo algo...
-domingo, 13 agosto 2006-
Lo siento, me he enganchado a "Matadero Cinco", de Kurt Vonnegut. Está delicioso. Luego pillo el de Cercas, ¿vale?
-miércoles, 23 agosto 2006-
Me he columpiado un poco, je, je. Las vacaciones… Ya lo empiezo, ya lo empiezo…
-martes, 5 septiembre 2006-
Pues nada. Libros que hablan de escritores que explican cosas de la guerra. No me pone mucho. Si no llega a ser por la coincidencia de títulos igual ni lo empiezo.
Halapues.
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Hola, un par de apuntes de calidad:
La oscuridad es la ausencia de luz, es decir que la oscuridad se "progará" en el momento que el último fotón "pase por allí", es decir la velocidad de la oscuridad = velocidad de la luz.
Esto es así, que nadie me lo discuta porque es irrefutable.
En consecuencia los dos libros deben ser iguales, si no es así ya entramos en el campo de la lógica difusa. Interesante campo.
Defunkid, como simpre velando altruistamente por el bien de los demás. Eres un hombre atento, un sol que diría una mujer.
David, tus medicinas no las encontrarás, después de leer mi comentario supongo que te das cuenta que tengo sobredosis de ella. Te he dejado sin.
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