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Vuelve uno de vacaciones y en el periódico gratuito del avión me encuentro con este artículo de Miguel Martínez titulado La agonía del crítico musical y subtitulado Internet y la tecnología digital permiten que haya saturación de fotógrafos y periodistas no profesionales.
Vaya por delante que me parece un artículo patético-penoso y que no entiendo como se publica en un medio de cierta importancia. Si este señor se queja de falta de profesionalidad en el periodismo musical, que se vaya pensando si debe aplicarse el mismo el cuento en lo de periodista. Explicaré por qué, faltaría más.
Empieza diciendo que la profesionalidad de los fotógrafos y periodistas musicales (cito tal cual) "ha sido desactivada por esa aberrante tecnología democrática de nuestros días: teléfonos móviles, cámaras digitales... Todo el mundo hace fotos en un concierto, si quiere. Todo el mundo se cree fotógrafo, si quiere. Todo el mundo tiene un blog en internet, si quiere, y publica ahí sus fotografías de conciertos y se cree, si su ego se lo permite, que son imágenes que valen la pena... Aunque no valgan un duro, porque casi todas acaban siendo robadas, pirateadas."
¿aberrante tecnología democrática?
Insiste más adelante: "eso se acabó [el coto de los profesionales]. Porque, en la escritura, con la tecnología democrática también hemos topado. Ahora, año 2008, todos escribimos SMS y todos, si queremos, tenemos un blog y publicamos, por ejemplo, crónicas de conciertos. ¡Publicamos!"
Ahora va a resultar que el fácil y popular acceso a la tecnología es algo malo simplemente por que le jode ver que cualquiera tiene un blog, una cámara de fotos digital y opina sobre los conciertos a los que asiste. Otra cosa es que se crea merecedor de un Pulitzer pero eso, como el derecho a la pataleta es de libre ejercicio. Hace tiempo que el poder crítico de la red se ha mostrado como un buen arma en defensa de los derechos del consumidor y cuando alguien, usted mismo señor Miguel, usa el adjetivo democrático con tanta mala leche es que le pica por algún lado. Opino por que es un derecho básico del ser humano, me amparan la constitución y lo hago con cualquier medio a mi alcance. Punto.
Ya sabemos que en España todo el mundo sabe un huevo de todo, unos listillos somos, pero de ahí a que según usted, el derecho a opinar solo habría de ser tal para los que hayan pasado por la universidad hay muchos años de histórica lucha antifascista.
Dice que con la tecnología democrática ya no hace falta currárselo para ser un buen periodista musical y que la profesión de crítico musical está a un paso de la muerte. Por mi puede dar ese paso si todo lo que propone este señor es lloriquear como niño chico mientras echa la culpa a internet, algo tan de moda, manido y estúpido. En este país todo es culpa de internet, que el niño engorde como una bestia por chatear, que los pederastias hagan de las suyas en las redes de pares, que las entidades de gestión de derechos de autor estén al borde de la ruina, que la lluvia arruine las procesiones sevillanas de semana santa y por lo visto también que el periodismo musical esté hecho un asco. Bueno, también es culpa del "deporte nacional" según dice pero no estoy seguro de si habla del futbol o de la falta de autocrítica.
La diferencia actual entre el aficionado y el profesional, sigue argumentando, ha sido borrada y hace una justificación aludiendo a los fotógrafos de primera comunión que es más propia del gran Ibañez y sus Mortadelo y Filemón que de un periodista, o simplemente persona, con dos dedos de frente.
No hay una prensa musical realmente independiente o muy escasa y riesgosa. Quien paga manda y quien paga los salarios del periodista musical no es la editorial de revistas o prensa especializada sino las discográficas que dictan cuales han de ser los gustos adoctrinando a punta de talonario. Ustedes ya me entienden.
Dice haberse desayunado una crítica muy poco objetiva de un espectáculo de danza. Permítame decirle que he leido críticas de conciertos en medios que supuestamente ofrecen contrastada solvencia informativa y a los que he asistido que daban la total sensación de que el periodista estaba más a sueldo del promotor que del medio viendo ausencia de mención a aspectos como la nula calidad del sonido, la inexistente comodidad/seguridad del público o la falta total de calidad en el grupo ejecutante. No alardee usted de imparcialidad en el medio, el motivo ya se lo he indicado en el párrafo anterior.
Internet no es más que un amplificador de la vida analógica. En las ramas profesionales, artísticas o de cualquier otro tipo hay pocas personas que destaquen por su genialidad, hayan pasado o no por la facultad, un grupo más amplio que también destacan pero no alcanzan un supuesto estrellato mediático, a veces no por falta de talento y el gran pelotón de cola que hace lo que puede y quiere por puro placer con dispar calidad entre media y nula.
Desde que empecé a querer saber como funcionaban los intríngulis de la industria musical he mantenido que parte de la culpa también la lleva el periodismo musical y lo he mantenido en lista de correo específicas de las que salí por que no había ningún interés en comentar estas cuestiones. Veo que seguimos en las misas, se hace una reunión del gremio, lloramos todos un rato y ¿qué es lo próximo? ¿pedir subvenciones para el periodista/fotógrafo musical?
Que los salarios sean bajos en ambas profesiones es muy factible, como en el resto de oficios de este país. Que los que pagan prefieran ahorrarse dinero contratando míseramente malos becarios en vez de invertir en buenos profesionales, típico de la mentalidad empresarial española. Que el verdadero profesional ve amordazada su libertad de expresión por los que le dan de comer así se lo exigen, así tuviera de claro los números de la bonoloto. ¿Y la culpa es de internet? Apunte sus lamentos a los verdaderos culpables de sus problemas. Quizá no se atreva, no sea que le falte le dejen de comprar artículos y le falle el sueldo.
Lo que diferencia a un profesional del que no es la falta de miedo a la competencia, saberse preparado para afrontar lo que el futuro de la profesión le depare, mantenerse dentro de unos códigos éticos mínimos evitando venderlos al mejor postor y sobre todo años de experiencia demostrada y un buen hacer a prueba de chismorreos, se haya sacado matricula cum laude en la facultad o ni se haya pisado una universidad.
Siempre puede usted abrir un blog y ser un francotirador del medio. Algunos lo hacen también que hasta se ganan la vida fantásticamente.
Anécdota ilustrativa: Hace años asistí a la inauguración del nuevo centro de trabajo de Els Comediants. Coincidí con el fotógrafo y el periodista de El País. Al ser una presentación tan movida por todo el centro le preguntamos al fotógrafo como se las ingeniaba para, sin saber el desarrollo del evento, como sabría encontrar la imagen más representativa. Respondió con un "yo se donde está la foto" con unos aires de superioridad solo a la altura de la mierda de foto que se publicó junto a la crítica del evento, esta última con similar calidad a la foto para mayor desgracia. Para acabar. He pescado en la red una entrevista a Victor Lenore (creo) sobre las cosas de la música en la que cita a Miguel Martínez entre todas las cosas interesantes que comenta, que para eso sabe un rato largo. |